Mi pequeña historia

Sin ser experta en nada, me dedico a la comunicación. Transmitir ideas me gusta: me da vida y me quita horas de sueño. No importa que no figure mi firma, lo que importa es que se pueda leer lo que escribo. Si Google lo indexa rápido, me doy por satisfecha: tras la araña llegan las visitas de humanos. ¡Espíritu 2.0! 

A diario escribo para otros, para sus blogs y sus páginas webs. A veces también redacto para mí en servilletas, pero la mayoría de esas ideas no tienen cabida en este espacio personal: llego a este sitio cuando puedo, que es en muy pocas ocasiones. En Alprazolam para el alma dejo ver las aristas de mi carácter rabudo y las pequeñas ilusiones de una mujer de aldea. Al final no soy  más que eso; una mujer de aldea. Me delantan los coloretes, mi acento y la eterna pregunta, interrogante que siempre está en mi cabeza.

Nunca me gustaron los currículums que adoran los empresarios tradicionales. Mi historia profesional es fácil de resumir. Soy licenciada en Periodismo porque me empeñé en serlo. Durante años hice prácticas en todos los sitios en los que me dejaron y, entre 2001 y 2006, trabajé como redactora en Faro de Vigo (delegación de Pontevedra). De Faro de Vigo pasé, también como redactora, a Diario de Pontevedra. Trabajé en la sección Local y siempre lo hice lo mejor que pude, pero a la crisis no le pareció suficiente y en 2009 me echaron a la calle.

Tras un breve periodo de inactividad, trabajé en dos gabinetes de comunicación durante un año. En ellos aprendí comunicación política y corporativa. A finales de 2012, cuando me parecía que mi futuro profesional me obligaba a marcharme de mi tierra, Galicia, me ofrecen la posibilidad de ser parte de la constitución de una empresa. Así me convierto en socia fundadora de In#Rede, una idea que nos ilusiona tanto como nos exige.

Nuestra pequeña empresa es algo más que un sueño. Ninguna ocupación me ha reportado tanto jamás: conocimiento, tesón y esfuerzo y el reto de -junto a quien me acompaña en la aventura- de probarme cada día; y, sobre todo, fidelidad. Fidelidad para con Roberto Baquero y Estrella López, los dos socios y amigos a quienes debo gratitud eterna. ¡Chicos, no sabéis cuánto me dais! Con Estrella López comparto impresiones sobre la vida y el periodismo y con Roberto… Roberto es ese compañero del que jamás quisiera prescindir, un sabio afable que me aporta calma y que se ha convertido en más de media existencia para mí. Roberto es más grande que la vida por ser hijo, hermano, socio, amigo y compañero. Sin conocerle demasiado, mi familia y mis amigos adoran a Rober, porque saben que ese tipo de humor sarcástico ha pasado a formar parte de mi vida y porque saben -también- cuán afortunada me siento por ello y cuánta falta me hace. Roberto me ha enseñado más que todos mis jefes y compañeros juntos y a veces me siento pequeña a su lado porque sus capacidades son infinitas. In#Rede es In#Rede por Roberto. Lo sabemos todos, los socios fundacionales y los clientes más cercanos. Por Roberto pasa todo, porque a Roberto no se le escapa nada. En ocasiones, su serenidad me recuerda a la de mi padre; eso no hace más que multiplicar mis reverencias ante el tipo más inteligente que he conocido jamás. Es una suerte tenerlo cerca. Si está a tu lado y le dejas ir eres idiota. Además de capaz, Roberto es quizás la persona más humana que conozco. Las tardes del sábado con él son una medicina para mí. En muchas ocasiones, me pregunto qué le aporto yo a Roberto, me pregunto por qué me aguanta. No doy con la respuesta. Lo dicho: un tipo más grande que la vida.

Durante varios años, fui socia y voluntaria de la Asociación Gallega de Reporteros Solidarios. Bajo su auspicio, en 2010 formé parte del equipo de “Caminos de paz: las otras voces de Israel y Palestina“, un trabajo del que surgieron dos documentales, uno de ellos premiado con la Estela Solidaria del Festival Camino de Santiago. Constituye un orgullo haber sido parte de un proyecto que salió adelante con éxito gracias a la implicación voluntaria de compañeros, familiares y amigos.

Vivo en una aldea de Pontevedra, que es la ciudad en la que ahora mismo quiero vivir. Cuando llegue el momento, haré las maletas para volver a América Latina. En esa ocasión, será sin billete de regreso.

Soy voluntaria de la Asociación Gallega de Reporteros Solidarios.

Tomando notas para un documental en Hebrón, Palestina. Año 2010.