In#Rede: ¡Empezamos!

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Ya somos visibles. In#Rede es el nombre de la criatura creada en 2013, un estudio de Social Media en el que convergemos profesonales con tenemos varias cosas en común, sobre todo ilusiones. La posibilidad de crear In#Rede surgió cuando estaba a punto de emigrar y buscaba fórmulas para iniciar una nueva etapa profesional lejos de España. No tuve ninguna duda: la web es la mejor plataforma comunicativa que ha existido en la historia y en los últimos meses he dedicado casi todo mi tiempo a formarme para intentar estar a la altura de mis compañeros. Estudiar y trabajar no es sencillo, pero creo que podré con ello.

In#Rede es un constante brainstorming que sentimos muy nuestro. Quizás eso es lo que más nos motiva, que depende de nosotros. Sabemos que podemos hacer un trabajo profesional y honesto y puede que en un futuro no muy lejano nuestra apuesta esté consolidada. Vamos a intentarlo por todos los medios y a dejar parte de nuestra vida en esto. Siempre he puesto mucho de mí en cada reportaje, en cada información, en cada nota de prensa. No me arrepiento: las horas dedicadas a las empresas que me tuvieron en nómina son experiencia y trayectoria. En In#Rede me aplicaré más, porque la motivación es infinita y la compañía excelente.

Vendrán los golpes e intentaremos levantarnos. Vendrán las alegrías e intentaremos compartirlas. Y, por supuesto, trataremos de ser mínimamente felices en esta travesía porque al final toda esta historia consiste básicamente en esto: en sentirnos bien con lo que hacemos.

 

Elecciones 2.0: el BMW de Obama contra el 600 de Romney

La información es el arma, los medios sociales una de las vías. El día en el que ORCA falló estrepitosamente tuvo que haber más que palabras en el cuartel republicano. ORCA era el programa informático de Romney para obtener datos del electorado. ¿Hubiese ganado con la aplicación a pleno rendimiento? Estamos condenados a morir con esa duda (y ojalá que ésa sea la máxima de nuestras condenas), pero es de justicia preguntarse adónde habría llegado con una base de datos como la de Obama.

La estrategia parte de la información. Así lo publicó el periodista Michael Scherer, que reveló en un artículo de The Times los entresijos de La Cueva, el equipo secreto de Obama. (En este enlace hay un buen reportaje en español sobre la metodología de trabajo de los asesores del Partido Demócrata).

A partir de ese sofisticado y científico sistema que Scherer detalla en esta entrevista se obtiene un conocimiento del electorado que va más allá del habitual, que permite una brutal segmentación del mensaje. En ese punto los medios sociales son una parte más de un esquema que cuida cada detalle y sí, al igual que otras fórmulas, pueden servir para captar votos. Obama y sus asesores saben el minuto en que deben enviar un tuit, a qué hora funciona mejor un email de Michelle Obama (vale la pena echar un vistazo a la cuidada página de Facebook de la primera dama) y trabajan de forma incansable con las tendencias en los estados bisagra.

Horas y horas de estudio

Esta gente ha estudiado mucho. El equipo está en disposición de crear expectación entre los estadounidenses que sueñan con cenar con George Clooney o Sarah Jessica Parker y apuesta porque Obama dedique 30 minutos a chatear en Reddit. También maneja la ironía: el chiste de Eastwood sobre la butaca vacía de un presidente invisible tuvo su impacto, sí, pero resultó que entre los asesores demócratas había alguien capaz de hilar más fino empleando sólo tres palabras (“esta silla está ocupada”) y una imagen.

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Hay además en el uso de los medios sociales del equipo demócrata una buena dosis de sentido común. El storytelling de Facebook es magistral. Frente a esto, la estrategia de Romney no ha sido brillante. En absoluto.

Mi madre retwittea más y mejor que Romney

¿Qué decir del Twitter de Romney? Mi madre retiuitea más y mejor. Twitter no es cuestión de cantidad, pero todo tiene su medida. Buscar un retuit desde su cuenta es peor que encontrar una aguja en un pajar: menos de uno por año. Y seguir a 285 personas… Yo sigo a 165 y hago un uso de Twitter más bien residual, pero no opto ni a la presidencia de mi comunidad de vecinos. Otro ejemplo: durante el segundo debate televisado entre los dos candidatos se registraron 7,2 millones de entradas en la red de microbloggin. Romney colgó dos frases.

La presencia de Romney en los medios sociales tiene un leve aire forzado, por no decir de impostura… Si estás en ese mundo es para algo: ¿a qué viene una cuenta de Google+ para tener a dos personas en tus círculos? Oh my God! ¿Te has metido en esto para seguir a tu mujer y a un colega republicano? ¡Vaya tela! Los políticos y sus viejas costumbres o un claro “yo he venido aquí a hablar de mi libro”.

La búsqueda de la viralidad

Dentro de la campaña hubo otra lucha: la búsqueda de la viralidad. Se repiten constantemente las llamadas a la acción, los “comparte”, “llama” y “habla”. Obama también ganó este combate. Es mejor verlo en un gráfico que, sin pretensión científica, quiere demostrar la potencia que pueden llegar a tener los medios sociales (en este caso Facebook). Tened en cuenta que los números pueden haber variado.

La viralización de los mensajes de Obama venció por goleada a la estrategia de redes de Romney

La estrategia de Romney no hubiera estado tan mal en otro país o quizás frente a otro candidato. Pero se enfrentaba a un hombre que es muy 2.0, que partía con ventaja, sí, pero al que no cuesta nada imaginar tuiteando. Todo es imagen y a mí me cuesta mucho más ver a Romney rebuscando en Facebook que preparando una barbacoa para sus 18 nietos.