La Pontevedra más dura: la del PTV que no avanza

Aunque dejen alguna huella, las pesadillas no son eternas. Pasarán. Pero ahora, cuando duermo, cuando logro conciliar el sueño, mi cerebro se desata y me presenta historias difíciles de digerir. Adoro Pontevedra, pero a menudo mi ciudad se convierte en una pesadilla, en un sueño terrorífico.

En una ocasión una PTV me contó que pretendía llevar a la Alcaldía todos los tacones que se le clavaron entre los huecos de pavimentos recién instalados por el Concello. La longevidad de los zapatos o zapatillas nos preocupa a todos, pero aquí puede ser común que quien pierde los papeles calce unos Manolos. Lores puede ser lo que quiera ser (de hecho parece que le gusta ser alcalde), pero para algunos fue, especialmente en su primer mandato, “el doctor aspirina”. “¿Eso de dónde viene?”, preguntaba yo. “De que sólo recetaba aspirinas como médico”, respondían. Eso es, hablando en plata, tenerlos cuadrados y enseñarlos al resto del mundo.

Esa es la chusma que odio de esta ciudad, la que miente, pontifica, insulta y te mira por encima del hombro. El peteuvismo rancio también se entretuvo charlando sobre Teresa Casal en sus cenas. Dijeron de ella de todo: criticaron su ropa, su peinado, sus formas (supongo que por hablar con claridad) y le adjudicaron hábitos ficticios. Supo llevarlo, pero no todo va en el cargo, no. No va en el cargo de nadie ser vilipendiado ni insultado.

Esas tenemos aquí. Plazas preciosas, gente maravillosa y comprometida, algunos empresarios que luchan, personas discretas. Y la chusma de rancio abolengo, pontevedreses que hablan sin saber, que opinan sin estar ni haber estado, que son un lastre para la evolución natural de la ciudad; su odio surge porque el pasado quedó en mero pasado, y la rabia es la muestra de que todavía hay algunos que confían en que apellidarse Batán -que es el primer nombre que me ha venido a la cabeza- es mejor que ser García o Pérez.

Quizás alguien ha de deciros a la cara, algún día, que no tenéis vergüenza si llamáis paleto a quien se expresa en gallego. Explicaros que este territorio no es vuestro, que habéis perdido la batalla. Y, de paso, habría que aclararos que no conviene hablar de lo que no sabéis, es cruel juzgar sin información y escupir veneno por el único motivo de que algún tema hay que abordar en el bar de El Casino. No lapidéis a una persona, colectivo o familia porque hay que buscar conversación. ¿Nadie tiene manchas que tapar? Porque yo acumulo bastantes. Para una convivencia más sana, quizás hay quien debería empezar a borrar la grasa que acumula en el cerebro.

 

Elecciones 2.0: el BMW de Obama contra el 600 de Romney

La información es el arma, los medios sociales una de las vías. El día en el que ORCA falló estrepitosamente tuvo que haber más que palabras en el cuartel republicano. ORCA era el programa informático de Romney para obtener datos del electorado. ¿Hubiese ganado con la aplicación a pleno rendimiento? Estamos condenados a morir con esa duda (y ojalá que ésa sea la máxima de nuestras condenas), pero es de justicia preguntarse adónde habría llegado con una base de datos como la de Obama.

La estrategia parte de la información. Así lo publicó el periodista Michael Scherer, que reveló en un artículo de The Times los entresijos de La Cueva, el equipo secreto de Obama. (En este enlace hay un buen reportaje en español sobre la metodología de trabajo de los asesores del Partido Demócrata).

A partir de ese sofisticado y científico sistema que Scherer detalla en esta entrevista se obtiene un conocimiento del electorado que va más allá del habitual, que permite una brutal segmentación del mensaje. En ese punto los medios sociales son una parte más de un esquema que cuida cada detalle y sí, al igual que otras fórmulas, pueden servir para captar votos. Obama y sus asesores saben el minuto en que deben enviar un tuit, a qué hora funciona mejor un email de Michelle Obama (vale la pena echar un vistazo a la cuidada página de Facebook de la primera dama) y trabajan de forma incansable con las tendencias en los estados bisagra.

Horas y horas de estudio

Esta gente ha estudiado mucho. El equipo está en disposición de crear expectación entre los estadounidenses que sueñan con cenar con George Clooney o Sarah Jessica Parker y apuesta porque Obama dedique 30 minutos a chatear en Reddit. También maneja la ironía: el chiste de Eastwood sobre la butaca vacía de un presidente invisible tuvo su impacto, sí, pero resultó que entre los asesores demócratas había alguien capaz de hilar más fino empleando sólo tres palabras (“esta silla está ocupada”) y una imagen.

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Hay además en el uso de los medios sociales del equipo demócrata una buena dosis de sentido común. El storytelling de Facebook es magistral. Frente a esto, la estrategia de Romney no ha sido brillante. En absoluto.

Mi madre retwittea más y mejor que Romney

¿Qué decir del Twitter de Romney? Mi madre retiuitea más y mejor. Twitter no es cuestión de cantidad, pero todo tiene su medida. Buscar un retuit desde su cuenta es peor que encontrar una aguja en un pajar: menos de uno por año. Y seguir a 285 personas… Yo sigo a 165 y hago un uso de Twitter más bien residual, pero no opto ni a la presidencia de mi comunidad de vecinos. Otro ejemplo: durante el segundo debate televisado entre los dos candidatos se registraron 7,2 millones de entradas en la red de microbloggin. Romney colgó dos frases.

La presencia de Romney en los medios sociales tiene un leve aire forzado, por no decir de impostura… Si estás en ese mundo es para algo: ¿a qué viene una cuenta de Google+ para tener a dos personas en tus círculos? Oh my God! ¿Te has metido en esto para seguir a tu mujer y a un colega republicano? ¡Vaya tela! Los políticos y sus viejas costumbres o un claro “yo he venido aquí a hablar de mi libro”.

La búsqueda de la viralidad

Dentro de la campaña hubo otra lucha: la búsqueda de la viralidad. Se repiten constantemente las llamadas a la acción, los “comparte”, “llama” y “habla”. Obama también ganó este combate. Es mejor verlo en un gráfico que, sin pretensión científica, quiere demostrar la potencia que pueden llegar a tener los medios sociales (en este caso Facebook). Tened en cuenta que los números pueden haber variado.

La viralización de los mensajes de Obama venció por goleada a la estrategia de redes de Romney

La estrategia de Romney no hubiera estado tan mal en otro país o quizás frente a otro candidato. Pero se enfrentaba a un hombre que es muy 2.0, que partía con ventaja, sí, pero al que no cuesta nada imaginar tuiteando. Todo es imagen y a mí me cuesta mucho más ver a Romney rebuscando en Facebook que preparando una barbacoa para sus 18 nietos.